Como nieta de español, la cultura y el idioma siempre me pusieron curiosa.
Los nuevos proyectos con el mercado latino americano fueron un buen pretexto para estudiar español.
Las primeras clases fueron tan tranquilas que creí que el mayor problema serian los falsos amigos.
Acordar, alejado, apellido, crianza, cubiertos, rato y otras palabras no tenían el significado que yo creía. Pero no me representaban grandes problemas.
Empezé a sospechar que podría tener problemas de interpretación cuando leí 'La hojarasca' de García Marques en nuestro primer mes de clases.
El libro empeza así:
"Por primera vez he visto un cadáver. Es miércoles, pero siento como si fuera domingo porque no he ido a la escuela y me han puesto este vestido de pana verde que me aprieta en alguna parte. De la mano de mamá, siguiendo a mi abuelo que tantea con el bastón a cada paso para no tropezar con las cosas (no ve bien en la penumbra, y cojea) he pasado frente al espejo de la sala y me he visto de cuerpo entero, vestido de verde y con este blanco lazo almidonado que me aprieta a un lado del cuello."
Leí algunos capítulos segura que el personaje era una niña, ya que estaba com un vestido y con un lazo. Mi sorpresa fue descobrir que ¡era un niño!
Otra dificultad fue la variedad de pronuncias entre paises o regiones. Ni siempre entiendo perfectamente el que es dicho en las narraciones.
¡La acentuación y los verbos son las pesadillas!
Después de algunos meses, varias clases, algunos libros y películas, creo que estoy empezando a entender el español.
Hablar ya es otra cosa... algunos años más...