Como me encanta el reveillon, yo elegí nacer en medio de esta fiesta. Nací en la madrugada del primero de enero, en São Paulo. Como era la primera hija de mis padres, ellos me perdonaron por no disfrutar de las fiestas.
Yo vivía cerca de mis abuelos y tenía mi abuela para defenderme e a mi abuelo para pasear por el barrio.
Mi omnipotencia no duró mucho tiempo porque mi primer hermano nació menos de dos años después. Y después de esto vinieron dos niños más antes de mi hermana, que sólo se apareció diez años más adelante.
Eran tiempos de una São Paulo diferente, jugábamos en la calle con rayuela, quemada, escondite, bicicleta, patín... Yo hacia bautizo, fiesta de cumpleaños y baile de muñecas con mis amigas. Vendíamos jugo de limón en el portón. Armábamos tiendas con sábanas por el pátio.
Creo que el primer programa en la tele (blanca y negra) fue Topo Gigio, un ratón que cantaba y decía un 'Buena Noche' muy tierno. Adelante fueran años de Vila Sésamo...
Nos hacian creer que:
- si me tragaba el chicle se me iban a tapar las tripas
- si ponía los ojos vizcos podría quedarme así para siempre
- caminar de espaldas era malo
- el conejo de la Pascua ensuciaba toda la casa con sus huellas de tierra cuando escondía sus huevos
- Un hada combraba nuestros dientes de leche cuando cayesen, era solamente necesario dejarselos debajo de la almohada.
A mi papá y a mamá les gustaba llevarnos a pasear en el aeropuerto o a hacer pic nic en el campo.